Cerrando las redes sociales, o mejor: Quemando 2 cestos.

Cerrando las redes sociales, o mejor: Quemando 2 cestos.

 Si hay una historia que me gustaría tener presente todos los días para valorar las cosas que poseo, y las actividades que realizo a diario, es sin lugar a dudas esta pequeña historia de San Francisco de Asís, que hoy les quiero contar:

“Vivía Francisco junto a un pequeño grupo de los hermanos que como él, habían dejado todo lo que poseían, y dedicaban su vida a bendecir a Dios, a pedir por las necesidades del mundo, a trabajar con sus manos en lo que podían, y a amar a los hermanos; Como no poseían nada, una vez por semana dos hermanos bajaban, y recorrían los pueblos anunciando el amor de Dios, y pidiendo una limosna para que pudiera comer aquella pequeña comunidad; Esta era la sencilla vida de aquellos primeros hermanos menores.

Por aquel entonces el hermano Francisco llevaba varias semanas trabajando duramente para construir un par de cestas de mimbre que utilizarían los hermanos que bajaban a anunciar el amor de Dios, y pedir limosna; Eran muy necesarias, mejor dicho eran imprescindibles, pues se utilizarían para poder recoger lo que les dieran los campesinos del lugar, y así subir hasta los hermanos lo suficiente para subsistir.

Curiosamente aquella mañana los hermanos vieron que algún hermano había hecho fuego; Al acercarse vieron a Francisco sentado, sonriendo, sonriendo y mirando como ardían los dos cestos bellísimos que finalmente había terminado de construir; Al verlo los hermanos comenzaron a llamar a gritos al resto de la comunidad, y conforme estos se iban acercando, y viendo el increíble espectáculo, se echaban las manos a la cabeza, y mas o menos gritaban de este modo:

“Francisco, por Dios, no ves que se están quemando nuestras cestas.” “¿Qué haces ahí sentado sin hacer nada?”. “Dios santo, hay que salvarlas”, decían los mas atrevidos.

 Otros, al darse cuenta de la situación, le increpaban: “¿Por qué los quemas?;” “¿Como vamos a recoger lo que necesitamos para comer?”.

 Finalmente algunos intentaban excusar su actuación, y decían: “Mira como sonríe, seguramente ha perdido la cabeza”; O “Ya decía yo que Francisco estaba un poco loco.”

Pues bien, ayer tome la decisión, -tras escuchar una palabra, y después de valorar algunas opiniones a favor, y en contra,- de darme de baja en las dos redes sociales en las que tengo mayor actividad: Facebook y Twitter.

En Facebook, después de mas de tres años y de miles de horas de trabajo contaba con dos perfiles, uno con 1.500 contactos, y otro con 500 aproximadamente; En Twitter creo que tenia unos 70; Ambos perfiles los utilizaba para hacer llegar mis escritos al máximo de personas posibles, y de este modo que se conociera la visión que los cristianos tenemos del mundo; Es mas, disponía gracias a estas redes de contactos de cierta repercusión social y mediática, y además me daban la seguridad que en el futuro estas personas podrían abrirme puertas, si las circunstancias de la vida me llevaran a situaciones difíciles, tanto económicas, como afectivas; además, contaba con portales para promocionar campañas que yo mismo había creado: Por la libertad, pon un crucifijo en tu blog”, o la “Plataforma ciudadana Stop porno”, o la campaña “Por el derecho paterno a decidir”, etc.,.

En fin, posiblemente la intención era buena, el trabajo realizado necesario, pero hoy, como hizo aquel día Francisco, quiero quemar mi obra; Se preguntaran ustedes el motivo:

¿Por obediencia a la palabra?; ¿Para evitar las tentaciones que siempre aparecen? ¿Para renunciar a los ídolos de este mundo?; ¿Para prestar mas atención a mi familia, y al mundo real?; ¿Por parecerme a Francisco?; ¿Para ser libre? .

Por todo esto, y por otras muchas cosas mas; Pero sobre todo para sentarme hoy aquí frente al ordenador y sonreír, sonreír como Francisco, sonreír como Abraham cuando se dispuso a matar a su hijo, y Dios le regalo un cordero para el sacrificio, sonreír viendo que por muchas “redes” con las que nos quiera atar el demonio, el mundo, o la carne, Dios nos dejo libres, y libres no solo para el pecado y el mal, sino también para el bien, libres para sacrificar a nuestros ídolos, libres para decirle que lo queremos a El, para proclamar que por encima de todas la “redes” del mundo, por encima de todas mis obras, por grandes que puedan llegar a ser, lo amo a El.

Andrés Marín de Pedro.

Foto.- Pintura de Abraham Gustin.

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Acerca de Andrés Marín de Pedro

POR UNA SOCIEDAD RAZONABLE.No existe nada inmoral que contribuya al bien común, en ese sentido el cristianismo tiene mucho que aportar.
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Una respuesta a Cerrando las redes sociales, o mejor: Quemando 2 cestos.

  1. Teodora dijo:

    A raíz del anuncio de Adviento he hecho lo mismo que tú, quitarme de Facebook y de Twitter. Me gusta tu explicación, coincido en la razón principal. Sé que parece volver al siglo pasado, a los candiles en tiempos de electricidad, a los caballos en tiempos de aviones. El tufillo cuáquero no hay quien se lo quite. Pero es hermoso romper cadenas, redes o lo que sea, y ver que la vida sigue tal cual; no, mucho más nítida, más íntima, más mía. El tiempo vuelve a recuperar sus viejas y olvidadas cualidades de estiramiento y en los días caben más personas, más entradas y salidas, más libros, más… Supongo que, como los ordenadores, los móviles, los e-mail, etc, volverán a hacerse presentes las redes, una vez demostrada su necesidad. De momento, vayan con Dios.

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