Entre ladrones.

 

 

Entre ladrones.

Nunca hasta ahora había sido consciente de la importancia de la codicia en las relaciones humanas; Nunca había comprendido, y valorado como la necesidad de apropiarse de la cosas que nos rodean, era algo tan consustancial con el ser humano; Nunca había sido consciente, de como la codicia altera, e influye de modo desmesurado en todas las relaciones humanas; Finalmente, nunca tampoco hacia valorado la codicia, y el robo, como claves no solo en la Biblia,  y en la tradición de la Iglesia  desde sus comienzos, sino en el devenir histórico de nuestro mundo.

En referencia a esta ultima afirmación, el profundizar sobre este tema a nivel en las Sagradas Escrituras, me ha traído sorpresas cuanto menos insospechadas, que van, desde el descubrir que comienzan con un robo, el de Eva en el Paraíso, hasta que es Judas -el ladrón-,  el que entrega a Jesús; O mas curioso aún, que Cristo es acusado de querer robar al Cesar – lo acusan de alborotar al pueblo para que no paguen impuestos, y querer apropiarse del titulo de Rey sin serlo-, y finalmente que es crucificado entre dos ladrones; Pero no acaban ahí los robos, y la aparición de la codicia en la Biblia, porque por ejemplo, fueron  unos ladrones Ananias y Safira – porque se guardaron una parte del dinero de las ventas de sus posesiones-, los primeros expulsados de la primitiva Iglesia Apostólica; O que la codicia, es la que mueve los hilos de la mayoría de los personajes que aparecen en la escritura: Caín, Esau, Israel, David, etc.

Con referencia a la incidencia de la codicia en la historia, es innegable su presencia en todas las guerras de la humanidad, su contribución a la ruptura, y desaparición de los países, y a la creación de otros nuevos, hasta ese momento inexistentes; Es notable, por no decir sobresaliente, su  incidencia en todas las crisis económicas; Pruebas de ello son las crisis económicas y financieras actuales, consecuencia clara de la especulación utilizada para conseguir pingues y rápidos beneficios, que ha llevado a vender viento a los Bancos  y otras entidades financieras, y a comprarlos y arruinarse a millones de pobres ahorradores; Y asomándonos a España, por ejemplo, a los constructores y bancos a especular con el valor real de las cosas, mejor dicho, de las casas, entre otros bienes, etc.,  Y ojo, ahora vienen por nuestro oro; Así que, espabilen, porque es la especulación lo que les mueve, y no el interés de pagarles lo que realmente hoy vale el gramo de oro.

 Así mismo, es la codicia la que aupada, y fomentada sin ningún tipo de conciencia por los medios de comunicación, la que hace de nuestras vidas, y la de los que nos rodean, solo la continua búsqueda de dinero, placer, comodidades, etc., es decir que nuestra vida se ha convertido en la necesidad continua de consumir, o mejor, de poseer y de gozar de todo tipo de “bienes” –por llamarlos de alguna forma-, porque la realidad, es que eso que aparecen como bienes ( sexo, alcohol, posesiones, dinero en el banco, etc.), y que nos incitan a desear de continuo, en la mayoría de los casos, solo nos lleva a nuevas desilusiones y depresiones.

Finalmente, creo muy necesario para nuestra vida,  ser consciente, y así mismo poner en su justa medida, que todas las personas que nos rodean están tocados –inoculados seria la mejor definición- por este gusano que no cesa en nuestro interior, y que se llama codicia; Valorar esto seria ya un avance notable; Pero con esta afirmación quiero llegar mas lejos aun, quiero hacerles conscientes que estamos rodeados a lo largo de toda nuestra vida de ladrones, ósea, de personas que intentan conseguir cosas nuestras, y del resto de las personas; Y para su desgracia, no pueden dejar de hacerlo; Pueden ser buenos o malos, como aquellos dos ladrones que murieron con Cristo en la cruz;  Pero conscientes o no, son ladrones al fin y al cabo; Y esta certeza nos ha de hacer repensar nuestra vida, y nuestras relaciones con los que nos rodean de un modo diverso; No es cuestión como hacen hoy muchos, de hacerse una casa-bunker para que no les roben nada, ni de guardarlo todo en sitio seguro, porque lamento informarles que ese sitio que buscan aquí, en este mundo, no existe; Es simplemente hacernos conscientes que todo el que se acerca a nosotros, busca alguna cosa que considera un bien, y que cree indispensable para vivir y ser feliz: Afecto, sexo, dinero, honor, o ayuda, etc. y nos lo pediran a nosotros;  Descubrir esto, es un primer paso: ser conscientes de la realidad de codicia que envuelve a todos los hombres, mujeres y niños que nos rodean; Pero este no es el único paso para nuestro desarrollo humano, es decir para ser más felices.

 Hay un segundo paso en relación con la codicia que consistiría en saber tratarla como merece, y para ello creo que es muy importante en la medida de nuestras posibilidades ser generosos, y de este modo, que si alguien nos solicita ayuda, o nos pide algunos de nuestros bienes, es bueno para nosotros –no sabemos si lo será para el que nos pide-,  ayudarle; Esto seria un paso de gigantes para nuestras vidas; Y no solo porque sabemos que el tener, o no tener alguna que otra cosa más, no da más o menos felicidad, sino porque ese gusano del que hablábamos, por muy educados que seamos, también esta inoculado dentro de nosotros, y el mejor modo de combatirlo, no digo de vencerlo que conozco, me lo enseño un tal Jesús: “Al que te pida da”.

 Por todo ello, animo, pues en esta vida encontraremos muchos depredadores, pero solo una gran lucha, y lamento informarles que se equivocan muchas veces de combate, pues no es contra los que nos quieren quitar lo nuestro – y miren ustedes cuanto nos acosan por todos sitios-,  contra los que debemos combatir, pues ellos no son los verdaderos enemigos;  Nuestro verdadero enemigo, y nuestro gran combate en esta vida, es contra ese gusano que vive dentro nosotros, y consiste simplemente en decidir si queremos ser el buen o el mal ladrón con los que nos rodean, y por tanto renunciar a nuestra codicia; Y esa decisión, cada día, la tienes que tomar tu.

 

Andrés Marín de Pedro.

Foto.- Las tres cruces; Rembrandt.

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Acerca de Andrés Marín de Pedro

POR UNA SOCIEDAD RAZONABLE.No existe nada inmoral que contribuya al bien común, en ese sentido el cristianismo tiene mucho que aportar.
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