¡Hristos vosskresse; voisstinu vosskresse!

“Cristo ha resucitado”, grita toda la iglesia hoy tras vivir la Pascua de resurrección, sin duda el mayor acontecimiento de la historia de la humanidad:

Dios hecho hombre ha entrado en la muerte voluntariamente para aniquilarla, ha entrado en tu muerte, en tu infierno, en tu desesperación, en tu enfermedad, en tu depresión, en tus lagrimas, en tu soledad, en tu precariedad económica, en tu crisis matrimonial, en todos tus sufrimientos por amor a ti; Ha entrado para encontrarse contigo, El que era Dios ha querido no solo hacerse hombre, sino asumir toda nuestra naturaleza, dejándose matar por amor hacia ti, y este amor no ha podido ser destruido por la muerte, este amor ha resucitado, ha matado a la muerte, a tu muerte, a mi muerte, a todas las muertes y sufrimientos humanos; Nos ha dado la vida con mayúsculas, la vida capaz de enfrentarse a cualquier muerte, nos ha dado la vida eterna.

“Cristo resucitó de entre los muertos, y por su muerte triunfó sobre la muerte; Él nos libera de la sepultura para darnos la vida”

“Alégrense los cielos y regocíjese la tierra, porque el Señor hizo prodigio con su diestra: aniquiló la muerte con la muerte y fue el primogénito entre los muertos; nos salvó de lo profundo del infierno, concediendo al mundo la gran misericordia”

Prefacio Pascual.

 Por tanto la muerte ha sido vencida, el infierno no ha prevalecido, Cristo entro voluntariamente en la muerte, en tu muerte, y le ha dado muerte, con su muerte ha matado al señor de la muerte, al diablo, y ya no tienen poder sobre ningún hombre; Por eso hoy toda la iglesia grita:

¿Cual es tu muerte?, ¿cual es tu sufrimiento?, ¿cual es tu cruz?, ¿cual es tu desesperación?, ¿donde esta tu victoria, muerte?.

¡Cristo ha resucitado; verdaderamente ha resucitado!

¡Cristo ressuscitou ; em verdade ressuscitou!

¡Hristos vosskresse; voisstinu vosskresse!

 ¡Hristos a înviat; adevarat a înviat!

¡Christos anesti; alithos anesti!

¡Kristo levigîs ; vere levigîs!

 Cristo la ha vencido, eres libre, puedes vivir y ser feliz en medio de cualquier sufrimiento, de cualquier precariedad, en medio de la mayor de las desesperaciones, porque El ha tomado nuestra naturaleza y con ella ha resucitado.

 “¡Oh feliz culpa que mereció tan grande Redentor!”, exclama la iglesia en el Exultem en la noche de Pascua.

Todas tus debilidades, todas tus mentiras, tus engaños, todos tus desamores, todas tus infidelidades, tus miserias, tus vergüenzas, todas tus pobrezas han merecido para Dios la muerte de Cristo, no tu muerte; Mira que justicia, contempla un amor tan grande que ni la muerte lo ha podido retener en su seno:

XTO. HA RESUCITADO; VERDADERAMENTE HA RESUCITADO.

 

Andrés Marín de Pedro.

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Acerca de Andrés Marín de Pedro

POR UNA SOCIEDAD RAZONABLE.No existe nada inmoral que contribuya al bien común, en ese sentido el cristianismo tiene mucho que aportar.
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