Sr. Zapatero: ¿Qué he de hacer para ser feliz?.

 

Sr. Zapatero: ¿Qué he de hacer para ser feliz?

 

Hace más de 1.700 años, los hombres  y mujeres de todo el mundo cristiano, y ateo, acudían hasta los lugares  más lejanos y recónditos en busca de los “Padres del desierto”, que eran monjes que solos, o en pequeñas comunidades, vivían alejados de la sociedad; Dedicaban su vida en silencio a la oración, al conocimiento de sí mismos, y a la adoración de Dios, y todo esto lo hacían porque habían renunciado al mundo, y a todo lo que este les ofrecía, conscientes de que su vida les venía única y exclusivamente de relacionarse con Dios.

 

Justamente por eso, por considerarlos hombres sabios, hombres de Dios, las gentes de aquellas épocas los buscaban con ansia, pues querian hacerles algunas preguntas, que para ellos, eran claves para el futuro de su vida, y así, al encontrarlos les suplicaban:

Padre, por favor, ¿dime una palabra que me salve?, o ¿que he de hacer para salvarme?, o  ¿que puedo hacer para ser feliz ?, y  otras similares.

 

 Estos monjes  que vivieron desde los siglos IV al VII y en adelante,  pasaban sus días huyendo de la gente,  y se retiraban cada vez mas lejos de la sociedad del momento, a los desiertos más inhóspitos y lejanos, y aun así, se veían acosados por multitud de peregrinos, pues gracias a su fama eran los más buscados, solicitados, e incluso perseguidos  de las gentes de su época.

 

Tal era su situación que cuando eran localizados les suplicaban a los peregrinos que no dijeran a nadie donde estaban, para poder continuar viviendo su soledad con Dios, pero antes o después, se veían obligados a huir a otros lugares más alejados y mas agrestes, a desiertos y cuevas desconocidas.

 

Esta noche, mientras yo escribo estas líneas, varias decenas de españoles tendrán la oportunidad de hacer una pregunta al presidente del gobierno Don. José Luis Rodríguez Zapatero, y se dará por tanto una situación similar a lo que sucedía con aquellos sabios varones de la antigüedad que eran interrogados por los hombres de su tiempo; Por ello quisiera hacer notar algunas coincidencias y diferencias significativas con respecto a lo que sucedía en aquella época:

 

En primer lugar, es notorio que al igual que en aquella época, muchas personas piensan que el Sr. Zapatero, es un hombre sabio y que puede tener respuesta para sus problemas e interrogantes, y por tanto a muchas personas les gustaría hacerle alguna pregunta.

Por otra parte, la primera y notable diferencia  entre ambas situaciones, es que Zapatero es un hombre de cierta cultura, pero que no tiene ninguna relación con Dios, como la tenían los monjes, que culturalmente dejaban mucho que desear.

 

También quería hacer notar que ha sido El, el propio presidente, quien ha querido exponerse públicamente a las preguntas, y no como aquellos sabios que huían de cualquiera que los buscara.

Así también, otra circunstancia a resaltar, es el carácter público, y no privado del interrogatorio.

Finalmente y sin haber visto el programa, sí que hay algo de lo que estoy seguro y es que ninguno de los que le pregunten, le harán una pregunta similar a la que hacían los hombres de la antigüedad a los sabios del momento; A ninguno se le ocurrirá preguntarle al Sr. Zapatero: ¿Qué tengo que hacer para ser feliz?, o ¿dime una palabra que de sentido a mi vida?, etc.

 

Así mismo tengo la certeza que la mayoría de los encuestadores le realizaran preguntas de tipo económico, le preguntaran sobre la crisis económica, sobre cuando darán dinero los bancos, sobre cuando dejara de aumentar el paro, sobre los tipos de interés, sobre el precio de la vivienda, etc., etc., ; Hoy, los hombres del siglo XXI, andamos preocupados por la seguridad económica y física, solo nos interesa tener seguro el pan; Hemos perdido algo fundamental, el sentido de la existencia, el descubrir que no solo de pan vive el hombre, sino más  bien al contrario, que lo verdaderamente importante, lo que nos hace estar felices, las cosas que nos llenan de verdad, son las que no se ven, las ocultas, las invisibles: el poder amar a nuestra  mujer y a nuestros hijos, el perdonar a la vecina  que nos hizo un mal, el ayudar a nuestro cuñado metiéndole un sobre con dinero en el buzón porque no tiene para llegar a fin de mes y sin que él se entere, el ir a un hospital a cuidar de un anciano desconocido, el donar un poco de nuestra sangre, el entregar 10 euros todos los meses a Caritas o a Manos Unidas, el apadrinar un niño, etc.;

 

Por eso aun sin escuchar las preguntas, se que todas las respuestas de ese tal Zapatero, serán frases hechas y preparadas, elucubraciones y  falsedades, que no solucionaran la vida de nadie, porque detrás de ellas, no está la sabiduría de aquellos monjes santos; Pues la diferencia entre aquellos sabios y este pobre hombre, es que a aquellos un día fue a verlos un hombre rico y les llevo varias monedas y gran cantidad de alimentos, y ellos al verlo llegar le dijeron ¿Ahora vienes tu después de cincuenta años a quitarnos a nuestro proveedor?. Llévate todo eso, que nuestro Dios nos ha dado siempre de todo lo necesario; Y aquel hombre rico admirado, se volvió a su casa, no solo con todo lo que traía, sino con una sabiduría que ya quisiera tener nuestro presidente el Sr. Zapatero.

 

Andrés Marín de Pedro.

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Acerca de Andrés Marín de Pedro

POR UNA SOCIEDAD RAZONABLE.No existe nada inmoral que contribuya al bien común, en ese sentido el cristianismo tiene mucho que aportar.
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