EL ABORTO: UNA CUESTION MORAL

La legitimidad legal y social del aborto no es más que otro de los síntomas de una sociedad que se deshumaniza en ausencia de Dios.

En los últimos tiempos la palabra: “aborto” ha ganado popularidad, está más presente en los medios de comunicación y en las conversaciones populares. Y es que las estadísticas nos dicen que las cifras del aborto se han disparado (los datos ya se dieron en el número anterior).
La palabra: “aborto”, en el ámbito de la medicina, significa poner fin a un embarazo, interrumpirlo; pudiendo ser natural o provocado. Centrémonos en este segundo caso, ¿cuándo sucede? Pueden citarse varias causas, pero escogeremos la más habitual, la que está de moda, esto es, cuando la madre decide matar a su hijo.
La muerte es quizá la experiencia más radical a la que tiene que enfrentarse una persona. Para muchas personas de estos tiempos la muerte es la aniquilación de la vida: la nada.
Resulta curioso que una cultura que se autocalifica como la más avanzada, esté decidida a sepultar definitivamente la idea de eternidad que subyace constantemente en el hombre, y que, a la misma vez, legitime los asesinatos masivos del aborto; podría ser una coincidencia, pero no lo es.
La eternidad nos lleva a Dios y Dios ya no existe: ha muerto; o al menos eso dijo cierto filósofo alemán hace algo más de un siglo. Muy pocos se atreven hoy a manifestarse en estos términos, pero sus vidas muestran esta creencia que suena tan dura.
Y es que el comienzo del fin de Dios enunciado en el XIX, se empezó a consumar en el XX y ya casi se ha producido, en nuestra amada civilización occidental, a comienzos del XXI. Observemos sino lo que ocurre en nuestro país y en nuestro entorno más próximo.
¿Pero cuáles son los frutos de tan osada acción? Quizá no puedan presentarse en una relación causa-efecto unívoca, pero el siglo XX será recordado por acontecimientos como la Primera Guerra Mundial, los Totalitarismos, de izquierdas y de derechas, la Segunda Guerra Mundial, la crisis de los ideales, el individualismo, el aborto…
Es posible que, también nosotros, estemos gustando del principio del fin, al que allá por el siglo XIX, el osado filósofo alemán, condenó a Dios.
Podría llegar el día en que la sociedad y las leyes estuvieran tan enfermas que legitimaran el asesinato de personas, por la razón que sea. Podría llegar el día en que nuestros hijos abortaran a nuestros nietos, en que nuestros hermanos hicieran lo propio con nuestros sobrinos…, podría llegar… Quizá llegue ese día en el que la torcida razón presentara lo bueno como malo y viceversa. Si así sucediera, si este día llegara, deberíamos acordarnos de las palabras de un personaje atormentado en una dura película: “lo importante no es mantenerse vivo sino humano”.

Diego Peran.
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Acerca de Andrés Marín de Pedro

POR UNA SOCIEDAD RAZONABLE.No existe nada inmoral que contribuya al bien común, en ese sentido el cristianismo tiene mucho que aportar.
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